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Cataluña se ha consolidado como un potente polo tecnológico. Según datos de ACCIÓ y Catalonia Trade & Investment, ha captado miles de millones de euros en inversión tecnológica en los últimos años y se ha situado entre las regiones más atractivas del mundo en este terreno. Eso es cierto, pero también lo es que esta sofisticación no ha llegado como debería al pequeño negocio.
No ha llegado de verdad al carpintero, ni al fontanero, ni al gestor de un alojamiento turístico que trabaja seis meses a pleno rendimiento y otros seis a medio gas. Tampoco ha llegado al negocio que vive del boca a boca pero sabe que el boca a boca, por sí solo, ya no escala. Aquí es donde nace Subur.
El problema del mercado va mucho más allá de tener web
Hay webs por todas partes. Si tienes un negocio hoy en día, contar con una página web es un requisito prácticamente indispensable. Sin ir más lejos, el Kit Digital ha permitido ayudar a 860000 pymes a mejorar su presencia digital. Oferta no falta. Lo que falla es cómo se han vendido y construido demasiadas webs durante años. Una parte del mercado local ha funcionado con una combinación bastante tóxica de tres cosas:
- Pagos iniciales demasiado altos por un trabajo que a menudo parte de una plantilla retocada en pocos días con los textos que tú mismo has proporcionado.
- Cuotas de mantenimiento infladas para sostener una arquitectura técnica que ya nació mal. Este punto lo trataremos en un artículo específico.
- Opacidad comercial sobre qué se incluye, qué no se incluye y qué pasará si algún día quieres marcharte.
El resultado es doble: económico y psicológico. Muchos negocios pequeños no desconfían del sector por ignorancia. Desconfían porque han visto lo suficiente como para tener motivos.
Los tres clientes que ya conocíamos antes de empezar
Cuando piensas en negocio local, tiendes a imaginar a un cliente que «todavía no se ha puesto al día». La realidad es más dura y también más interesante. Hay, como mínimo, tres perfiles que se repiten constantemente:
- El inexistente: No tiene web, pero no porque no haya pensado en ella. De una forma u otra, cualquier persona que abre hoy un negocio sabe que necesita una página web para ser visible. Si todavía no la tiene, normalmente hay dos motivos. El primero es que confía mucho en el boca a boca. Y hace bien hasta cierto punto: yo mismo, como profesor particular durante años, he visto de primera mano lo potente que puede ser. Pero en localidades tan cosmopolitas como la nuestra no basta. El boca a boca tiene límites físicos y temporales que el mundo digital ignora. El segundo motivo es mucho más sencillo: ya ha dicho que no demasiadas veces a propuestas poco claras. No quiere entrar en un contrato largo, no quiere pagar una fortuna por adelantado y no quiere que le vendan humo.
- El abandonado: Sí tiene web, pero ya no le sirve. Quizá se ve mal en el móvil, quizá va lenta. Cada cambio es una pequeña tortura y no sabe exactamente qué hay detrás ni cómo está montada. La web existe, pero no le ayuda.
- El decepcionado: Es el peor de los tres, porque ya ha pagado el aprendizaje. Ha puesto dinero, tiempo y confianza en una agencia o proveedor que le entregó un producto. Este perfil no necesita más promesas. Necesita control, claridad y una salida.
Si tienes que quedarte con una frase de este artículo, recuerda que una página web actúa como un activo global, que trabaja para ti las 24 horas del día y que garantiza el control total sobre tu mensaje.
Subur no intenta ser una agencia de marketing mejor (y, de hecho, ni siquiera intenta ser una agencia)
Subur no nace para competir haciendo exactamente lo mismo que el resto. No tenemos ningún interés en ser una agencia de marketing digital, ni una «agencia 360», ni nada por el estilo, porque no creemos en las soluciones que intentan cumplir aquello de quien mucho abarca poco aprieta. Nos sentimos más cómodos con la palabra artesanía. Donde otros te venden un paquete cerrado de marketing, nosotros te ofrecemos ingeniería. Nos importa más encargarnos de que tu web funcione al máximo nivel que llenarte la cabeza con expresiones tan vacías como «presencia 360».
Queremos cambiar el modelo desde abajo y recuperar una forma más limpia de hacer las cosas, pero con herramientas del presente. Somos un servicio de webs a medida con criterio técnico, trato directo y una idea muy concreta detrás: los pequeños negocios también merecen una infraestructura digital sólida. Eso significa:
- una web rápida
- una arquitectura optimizada para ofrecer un rendimiento y unas conversiones excepcionales
- menos dependencias innecesarias
- un mantenimiento con sentido
- y decisiones explicadas con claridad
En definitiva, no nos interesan los packs completos de presencia digital. Vendemos una infraestructura digital útil y simple, robusta y pensada para aguantar muchos años sin convertirse en una carga.
Por qué el modelo de suscripción sí tiene sentido aquí
El problema de muchas webs no acaba en cómo se hacen; también pesa mucho cómo se cobran. Para un pequeño negocio, asumir de golpe todo el coste de una web suele ser lo que bloquea la decisión. No suele ser una cuestión de incomprensión. El freno real es que el riesgo inicial es demasiado alto. De ahí sale el modelo de Web as a Service con el que trabaja Subur.
Al hacer el estudio de mercado hemos visto de todo: empresas que quieren cobrar más de 600 € solamente por una landing page, o más de 2000 € por una web corporativa hecha con WordPress, y todo ello sin incluir mantenimiento. Para muchos autónomos y pequeñas empresas que necesitan una presencia digital digna y duradera, eso es sencillamente demasiado. Por tanto, en lugar de un gran pago inicial, nosotros planteamos una cuota mensual que agrupa lo que de verdad importa:
- alojamiento
- mantenimiento
- monitorización proactiva
- seguridad
- actualizaciones
- soporte
- y evolución controlada del proyecto
Este modelo no solo reduce la barrera de entrada. También nos obliga a nosotros a seguir respondiendo cada mes. Si el servicio deja de tener sentido, el cliente lo nota enseguida, y eso nos parece mucho más sano que cobrar mucho al principio y desaparecer después.
Aquí también hay una decisión moral
Hay una decisión de fondo en cómo está planteado Subur: renunciar al bloqueo artificial del cliente. De ahí sale el primer año mínimo. Es la forma más clara de asumir el desarrollo inicial sin cobrarte entrada y, al mismo tiempo, darte una salida limpia cuando esta etapa ya se ha completado. Cuando termina ese primer año, puedes continuar con una cuota más baja, que seguirá incluyendo todos los servicios que te ofrecemos durante el primer año, o llevarte el código. Queremos que te quedes por el servicio, no por la dependencia.
Y, para hacer la vida un poco más fácil a los negocios que realmente lo necesitan, hemos ideado el modo hibernación para negocios estacionales. En lugares como Sitges o en el conjunto de la costa catalana no todos los negocios funcionan al mismo ritmo durante el año, y si los ingresos de tu negocio no son lineales, tus cuotas tampoco deberían serlo.
Sitges, Cataluña y el tipo de negocio que nos interesa
Subur nace en Sitges, y esto va más allá de un dato geográfico. Sitges es turismo y servicios, restauración y tradición, estacionalidad, pequeños negocios y una economía que mezcla al cliente local con el cliente de paso. Es un buen lugar, casi un laboratorio, para entender qué necesita una empresa que vive de que la encuentren, de parecer fiable y de convencer rápidamente a quien la descubre.
Pero la mirada es más amplia: trabajamos pensando en toda Cataluña, donde conviven dos fenómenos aparentemente contradictorios. Por un lado, una gran capacidad de atracción tecnológica. Por otro, una adopción digital que deja mucho que desear en el pequeño negocio. Este contraste es exactamente el espacio que queremos ocupar.
La promesa real de Subur
La promesa es tener una web que:
- te represente bien
- te dé más tranquilidad
- te dure (y no se caiga ni te la hackeen a la primera de cambio)
- y esté pensada para captar clientes, no solo para llenar un vacío
Creemos que muchas pequeñas empresas no necesitan más herramientas, más dashboards ni más discursos vacíos. Necesitan una infraestructura digital clara, rápida y bien pensada. Necesitan entender qué están pagando, poder hablar con quien hace el trabajo y dejar de aceptar como normal una infraestructura mediocre. Subur existe precisamente para eso. Al mercado no le faltan webs; le faltan webs fiables.
Si quieres entender mejor cómo trabajamos, puedes empezar por la página de Quiénes somos o ver cómo enfocamos el desarrollo y el rendimiento.
Autoría
Artículo escrito por Mario Vilar, matemático e ingeniero informático, fundador de Subur y responsable directo de la arquitectura de las webs que publicamos. Escribo sobre informática, criterio técnico, SEO y presencia digital para pequeños negocios desde la experiencia real de construirlas.
Con base en Sitges, servicio en toda Catalunya. Sin equipo comercial ni redacción externalizada.
Siguiente paso
Lleva esta idea a tu caso real
Si este artículo te ha ayudado a entender mejor el problema, aquí tienes tres caminos para llevarlo a la práctica en tu negocio.
